Entrevista a la profesora Evelyn Vicencio sobre la eutanasia ¿Un derecho humanitario o un debate moral?.

Licienciada en Ciencias jurídica por la Universidad de Valparaíso.
Magister en estudios interdisciplinares de género por la Universidad de Salamanca.
Candidata a doctora en el programa Estado de Derecho y Gobernanza global por la Universidad de Salamanca.

En los últimos años, el tema de la eutanasia ha generado intensos debates en Chile, hay quienes defienden la legalización de la eutanasia argumentando que es un acto de compasión hacia aquellos que padecen enfermedades terminales e incurables, permitiéndoles morir con dignidad y evitando el sufrimiento prolongado.


Los opositores a la eutanasia plantean preocupaciones éticas y morales, argumentando que legalizarla podría abrir la puerta a posibles abusos y decisiones precipitadas. Sin embargo el debate de la eutanasia ha dejado en evidencia que la sociedad chilena estaría a favor de aprobar que una persona en estado terminal tenga derecho a solicitar una muerte asistida.


Durante el mes de junio, durante la realización de la cuenta publica de este año el presidente anuncio que pondra en urgencia al proyecto de ley de eutanasia y cuidados paliativos. Luego de este anuncio, la encuesta Cadem demostró que la mayoría de la sociedad chilena, un 70% se mostro a favor de que un enfermo terminal tenga derecho a solicitar una muerte asistida. En ese sentido, hemos querido entrevistar a la profesora Evelyn Vicencio para conocer su punto de vista sobre este tema.

¿Cree Usted que la sociedad chilena se encuentra realmente preparada para este avance y como pueden influir esta percepción en el debate legislativo?

La eutanasia, más bien su regulación como derecho, es un tema valórico y como todo tema de esta naturaleza la respuesta a la pregunta formulada obedece a varios factores y no admite una respuesta única.

Personalmente considero que hay sectores de nuestra sociedad que está preparada para aceptar la regulación legal de la eutanasia. En los últimos años el tema de la Eutanasia ya no es considerado como un tabú y la presentación de diversos proyectos de ley y debates públicos dan cuenta de que parte de nuestra sociedad tiene un interés en el tema y acepta la postura personal de cada persona respecto de la eutanasia.

Algunos casos mediáticos de personas que han solicitado a las autoridades la posibilidad de autorizar esta práctica han ido creando conciencia en la opinión pública de la importancia de empatizar con personas que padecen graves sufrimientos y dolores producto de enfermedades terminales.

Por otro lado, el país ha dado pasos en la discusión y regulación de otras prácticas cargadas de contenido valórico, como la aprobación de la Ley de Aborto en tres causales, lo que ha contribuido a reconocer un mayor ámbito de protección a la autonomía personal en ciertas situaciones calificadas, como aquellas asociadas a la Eutanasia.

Sin embargo, no se puede desconocer que importantes sectores la sociedad chilena sigue siendo influenciada por religiones, como la católica y la evangélica, que se oponen a la eutanasia. Además, la eutanasia plantea discusiones éticas, y si bien el debate ha estado presente, tengo la sensación de que este debate se ha circunscrito principalmente en círculos intelectuales y universitarios y no se ha extendido a toda la población. Es posible que la extensión del debate a un mayor espectro de público podría generar una especie de rechazo o falta de comprensión sobre las implicancias de una regulación de la eutanasia.

En consecuencia, si bien existen antecedentes de que una parte considerable de nuestra sociedad está preparada para aceptar la eutanasia, siguen estando vigentes barreras culturales, políticas, religiosas y morales que hacen que el tema sea controvertido. Por ello, estimo que una eventual regulación de la eutanasia debe ir de la mano de un amplio debate social, sin perjuicio del establecimiento garantías constitucionales y legales para proteger los derechos tanto a quienes deseen practicarse una Eutanasia como a quienes puedan tener objeciones morales, especialmente los profesionales y personal sanitario.

¿Cómo interpreta usted la eutanasia: La ve como un derecho fundamenta de autodeterminación o como una violación al derecho a la vida?

Personalmente considero que la Eutanasia es una práctica válida, que puede ser entendida como un derecho que emana del derecho a la autodeterminación y al libre desarrollo de la personalidad.

El año 2020 el Tribunal Constitucional Alemán, a propósito de un juicio de constitucionalidad sobre una ley que restringía el suicidio asistido, declaró que el derecho a la autodeterminación y al libre desarrollo de la personalidad no solo abarca el derecho a tomar decisiones de cómo cada persona puede vivir su vida sino también involucra la facultad de determinar el término de la vida. De esta manera, no puede el Estado imponer restricciones excesivas al ejercicio de este derecho. Me parece que esta es una doctrina adecuada pues es respetuosa del ejercicio de la libertad de las personas.

Desde un punto de vista jurídico, ¿Cómo cree usted que se ajusta la eutanasia con el derecho a la vida que garantiza la Constitución? ¿Cree que son compatibles?

El derecho a la vida no solo debe ser entendido como la facultad de permanecer vivo, sino que la facultad de vivir bien, en forma digna. Si entendemos que ciertas circunstancias que aquejan a una persona las ponen en una situación de sufrimiento (físico o espiritual) grave e insoportable que afectan su derecho a vivir dignamente, parece ser procedente que la persona reciba todo el auxilio de parte del Estado para poner fin a ese dolor, dentro de un marco de humanidad que le permita poner fin a su vida de manera planificada. 

Entonces, la respuesta a la pregunta formulada, dependerá de la interpretación que se le dé al derecho a la vida. La eutanasia, entonces, se presenta como una válida opción compatible con la dignidad humana , permitiendo a las personas tomar decisiones informadas y libres sobre el momento y las circunstancias de su muerte. La legalización de la eutanasia se fundamenta, entonces, en el reconocimiento de que la prolongación de la vida en situaciones extremas puede ir en contra de la libertad y la dignidad humana. Es más, negar la posibilidad de que una muerte asistida podría interpretarse como una violación. de sus derechos fundamentales.

¿Está preparado el sistema judicial chileno para lidiar con los casos de eutanasia si llegara a ser legalizada? ¿Qué desafíos legales anticipa?

En la medida que la regulación de la Eutanasia sea adecuada, establezca claramente los requisitos para el ejercicio del derecho y las condiciones que deben cumplir los agentes facultados para practicarla el sistema judicial chileno no debería tener mayores inconvenientes para resolver los conflictos que se susciten en la aplicación de esta ley.

Con todo, es posible prever algunas cuestiones complejas que podrían ser judicializadas en la medida que la futura ley de eutanasia no las contemple. Por ejemplo, ¿procede la eutanasia solo ante dolores graves de carácter físico? ¿Una persona postrada en cama, que no sufra dolores físicos, pero que sienta un profundo dolor psíquico puede practicarse la eutanasia? ¿Qué sucede con los incapaces? ¿pueden sus tutores pedir la eutanasia a nombre de ellos cuando se encuentra en situación de sufrimientos extremos?

¿Cómo ve usted el futuro del debate sobre la eutanasia en Chile?

Tal como lo he sostenido precedentemente, ha existido un debate sobre la eutanasia pero más bien reducido, sin embargo, considero que en la medida que se acerque la aprobación del proyecto de ley sobre Eutanasia, actualmente tramitado en el Congreso, el debate sobre la eutanasia en Chile se ampliará y con ello se dará la oportunidad de exponer los argumentos a favor y en contra de la Eutanasia y entregar más herramientas a la ciudadanía para entender los alcances de esta temática.

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