Reposición del voto obligatorio en Chile

Por Adriano Ventura Cerisola (Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Adolfo Ibáñez)

En Chile, la Constitución Política de la República (en adelante, CPR), en su art. 15, establecía que el voto era obligatorio y con inscripción voluntaria, ya que entendía el voto como un deber de todos los ciudadanos que hubiesen decidido inscribirse voluntariamente en los registros electorales para ejercer su deber de votación. Este sistema de voto obligatorio e inscripción voluntaria se implementó en Chile desde el plebiscito nacional de 1988 hasta las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2009-2010, siendo urgente y necesaria su reposición desde que se estableció el voto voluntario e inscripción automática. 

En efecto, en el año 2009, el primer gobierno de Michelle Bachelet envió al Congreso un proyecto de reforma orgánico-constitucional para reformar el art. 15 de la CPR para establecer el voto voluntario y la inscripción automática en los registros electorales con el fin de ampliar el padrón electoral que había hasta la fecha y hacer que votaran jóvenes, ya que el padrón electoral estaba “envejeciendo” desde 1988 a la fecha porque muy pocos jóvenes se inscribían para votar y casi sufragaba el mismo padrón de siempre. Luego de un gran acuerdo político, por tratarse de una reforma orgánica constitucional, el Congreso finalmente aprueba a comienzos de 2012 la Ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario (en adelante, Ley 20.568)1. Si bien se ha logrado ampliar considerablemente el padrón electoral que había hasta la fecha con la inscripción automática, desde entonces no se ha logrado que vote más gente al haber inscrito a más gente automáticamente, sino que, por el contrario, han votado mucha menos personas que las que votaban con voto obligatorio y la experiencia del voto voluntario en Chile ha sido totalmente desastrosa desde su implementación según los datos que se mostrarán a continuación.

La Ley 20.568 debutó por primera vez en Chile en las elecciones municipales de octubre de 2012. En dichas elecciones, la participación electoral sólo llegó al 43,20% (5.790.617 votantes en alcaldes y 5.770.423 en concejales) del nuevo padrón electoral, luego de haber aumentado considerablemente la cantidad de votantes con la inscripción voluntaria. Luego, el voto voluntario debutó por primera vez en las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2013, en las cuales la participación electoral llegó al 49,35% (4.852.165 votantes en senadores y 6.698.524 en diputados) y al 49,36% (6.699.011 votantes en primera vuelta) y 41,98% (5.697.751 votantes en segunda vuelta) del padrón electoral, respectivamente. Los resultados más críticos y preocupantes se darían en las elecciones municipales de octubre de 2016, en las que la participación electoral ha llegado al nivel más bajo desde que entró en vigencia la Ley 20.568 con sólo un 35% (4.931.041 votantes en alcalde y 4.910.943 votantes en concejales) del padrón electoral. No obstante, la experiencia del voto voluntario volvería a mejorar en las elecciones parlamentarias y presidenciales de noviembre y noviembre y diciembre de 2017, respectivamente, cuando la participación electoral llegó al 46,05% (1.819.265 votantes en senadores y 6.676.325 votantes en diputados) y al 46,7% (6.700.748 votantes en primera vuelta) y 49,02% (7.032.523 votantes en segunda vuelta) del padrón electoral, respectivamente2. Cabe destacar que la segunda vuelta de la elección presidencial de 2017 ha sido la elección con mayor participación electoral desde el debut del voto voluntario en 2012 y en la que Sebastián Piñera fue electo por segunda vez como Presidente de la República con sólo el 26,4% (54,6% de los que votaron) del padrón electoral, produciéndose una verdadera ficción en la representación.3

Los datos anteriores nos demuestran que la cantidad de votantes que votaba con voto obligatorio no ha aumentado a pesar de haber aumentado considerablemente el padrón electoral, como se pensaba que pasaría, y que, por el contrario, ha votado menos gente o casi la misma cantidad de gente que la que votaba con voto obligatorio dependiendo del tipo de elección de que se trate. Esto nos lleva a concluir que fue una pésima idea el haber decidido implementar el voto voluntario en Chile, ya que claramente la ciudadanía no estaba ni está preparada para tener voto voluntario todavía y éste sólo ha traído malas consecuencias. 

En relación a las causas de la mala experiencia del voto voluntario en Chile, fue una pésima idea el haber establecido el voto voluntario sin haber repuesto educación cívica como asignatura obligatoria en la malla curricular escolar. En efecto, es imprescindible y primordial que haya educación cívica de forma obligatoria en todos los colegios, porque así la ciudadanía desde temprano creará cultura cívica, entenderá lo importante que es ir a votar y elegir a sus autoridades y entenderá que el voto es un deber ciudadano para con el Estado de elegir a sus autoridades sin necesidad de obligación de por medio.4

En lo que respecta a las consecuencias, hay cinco que merecen ser resaltadas. En primer lugar, con el voto voluntario la abstención ha llegado a niveles altísimos y hasta ahora en ninguna elección la participación electoral ha superado el 50% del padrón electoral. En segundo lugar, el voto voluntario ha provocado que haya más participación en elecciones presidenciales y parlamentarias que en elecciones municipales. En tercer lugar, el voto voluntario produce que los candidatos electos tengan poca legitimidad democrática como autoridades, ya que muchas veces la votación con que fueron electos ni siquiera representa a un tercio del total del padrón electoral. En cuarto lugar, el voto voluntario ha generado un “sesgo de clase” y una gran desigualdad en la participación, que se ve reflejado en que los ciudadanos con más educación e interesadas en política sean los que más voten y se genere un elitización del voto, lo cual se vio claramente demostrado en los resultados de la segunda vuelta presidencial de 2017 en las comunas de Vitacura (comuna con familias de ingresos medios-altos y altos) y La Pintana (comuna con familias de ingresos bajos principalmente) de Santiago, en las que la participación electoral llegó al 73% y 37%, respectivamente. Por último, el voto voluntario incentiva el “acarreo” de electores por parte de candidatos y partidos que tuviesen mayores recursos económicos.5/6

Por lo tanto, podemos afirmar que la única forma que salgamos de los altos niveles de abstención electoral y de baja participación electoral y podamos reencantar a la ciudadanía con la política, es que se reforme la Ley 20.568 y se reponga el voto obligatorio en el art. 15 de la CPR, pero manteniéndose la inscripción automática, ya que está demostrado que las mayores tasas de participación se dan cuando el voto es obligatorio con sanciones efectivas y que las tasas menores se dan en países donde el voto es voluntario.7 De esta forma, todos se inscribirían automáticamente al cumplir los 18 años en el padrón electoral, tal y como ocurre actualmente, pero todo estarían obligados a votar y se cumpliría, con ello, con el objetivo de que vote mucha más gente que la que votaba con voto obligatorio e inscripción voluntaria, tal y como se pretendía que fuera con el voto voluntario y la inscripción automática y como lo señalan tres proyectos de ley en tramitación en la Cámara de Diputados, boletines número 12346-07, 13213-07, 13211-07 y 13212-07.8

En consecuencia, podemos finalizar señalando que fue una pésima medida el haber aprobado la Ley 20.568 y es urgente y necesario reponer el voto obligatorio, manteniendo la inscripción automática, porque creo que el voto voluntario ha producido más resultados malos que buenos; es un deber de los ciudadanos para con el Estado de elegir a sus autoridades; no se condice que tanta gente salga a manifestarse en las calles con bajos niveles de participación electoral, y estamos ad portas de un proceso constituyente y lo ideal es que tanto el plebiscito constituyente de entrada como el de salida tengan voto obligatorio para brindarle la mayor legitimidad ciudadana posible al proceso constituyente.


Referencias

1 CIPER. 2019. Voto voluntario y la ilusión de la representación (o como la democracia se fue vaciando de electores), 07, 2019, 01, p. 1. [visible en internet: https://ciperchile.cl/2019/01/07/voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores/%5D

2 Servicio Electoral de Chile (2020). Sitio Histórico, Resultados Electorales, p. 1. [visible en internet: https://historico.servel.cl/%5D

3 CIPER. 2019. Voto voluntario y la ilusión de la representación (o como la democracia se fue vaciando de electores), 07, 2019, 01, p. 1. [visible en internet: https://ciperchile.cl/2019/01/07/voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores/%5D

4 COOPERATIVA. 2013. Experto llamó a retomar clases de educación cívica para disminuir abstención, 21, 2013, 11, p. 1. [visible en internet: Experto llamó a retomar clases de educación cívica para disminuir abstención]

5 Servicio Electoral. 2020. Sitio Histórico, Elección de Presidente 2017, p. 1. [visible en internet:https://historico.servel.cl/servel/app/index.phpr=EleccionesGenerico&id=216&chile=1%5D

6 CIPER. 2019. Voto voluntario y la ilusión de la representación (o como la democracia se fue vaciando de electores), 07, 2019, 01, p. 1. [visible en internet: https://ciperchile.cl/2019/01/07/voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores/%5D

7 CIPER. 2019. Voto voluntario y la ilusión de la representación (o como la democracia se fue vaciando de electores), 07, 2019, 01, p. 1. [visible en internet: https://ciperchile.cl/2019/01/07/voto-voluntario-y-la-ilusion-de-la-representacion-o-como-la-democracia-se-fue-vaciando-de-electores/%5D

8 Cámara de Diputados. 2020. Proyectos de Ley, p. 1. [visible en internet: https://www.camara.cl/legislacion/ProyectosDeLey/proyectos_ley.aspx%5D

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Una respuesta a Reposición del voto obligatorio en Chile

  1. Juan Ignacio Gaona dijo:

    Hola Adriano, buena columna. En todo caso, encuentro bueno un sistema de voto voluntario, porque evidencia el real interés de la ciudadanía en la democracia y pone en evidencia el problema de la deslegitimación democrática, cosa que no ocurriría con un voto obligatorio.
    En todo caso, encuentro que para votaciones que tengan que ver con la constitución, y en especial una AC, el voto obligatorio se justifica plenamente dada la importancia de lo que se decide.

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